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  • Augusto Salvatto

Una política exterior tribunera

La tribuna interna y el corto plazo se han vuelto dos características salientes de la política exterior monotemática del albertismo por nacer.


Esta semana el albertismo por nacer que ocupa circunstancialmente parte del gobierno buscó algo de aire primaveral en Europa. Los encuentros diplomáticos, las conferencias de prensa frente a edificios neoclásicos y el roce con líderes internacionales le dio algo de oxígeno a un gobierno agobiado.


¿Resultados? No mucho más que un par de fotos lindas para el feed. ¿Por qué? Ahí vamos.


La obsesión argentina con Europa


No descubrimos nada si decimos que Argentina tiene una obsesión fundacional con el viejo continente. Pero, mal que le pese a este "país europeo" injustamente ubicado en el extremo sur de América, la relevancia relativa de Europa en el concierto internacional ha caído estrepitosamente en los últimos años, llegando a transformarse en un gigantesco museo al aire libre. Algo así como un Disneyland del pasado.


Hoy, el poder económico global vuelve a estar ubicado en el continente asiático, donde estuvo en la mayoría de la historia

El futuro (o mejor dicho el presente) pasa por otro lado. Hoy, el poder económico global vuelve a estar ubicado en el continente asiático, donde estuvo en la mayoría de la historia de la humanidad. Algunos números: Más del 60% del comercio global se concentra en el Océano Pacífico, siete de cada diez habitantes de la tierra son asiáticos, y se posiciona como la región con más alto crecimiento económico en los últimos años.


Pero Argentina parecería no notar este cambio geopolítico global. A pesar de que nuestro país tiene representación diplomática en menos de la mitad de los países asiáticos y en menos de un 20% de los países africanos (El continente con más alta proyección demográfica del mundo), acabamos de abrir un consulado en la paradisíaca Playa del Carmen, en México. ¿Plata? hay. ¿Visión estratégica?... no tanta.


Todo esto para decir que la gira europea y los encuentros con mandatarios como el portugués y el español no son de mayor relevancia para los objetivos estratégicos y geopolíticos argentinos. Foto para la story. Ni para el feed.



La deuda como único tema


Cuando en 2017 Donald Trump se reunió con Mauricio Macri en Washington dijo - un poco en broma y un poco enserio - que sin importar el tema que sacara el magnate, Macri le hablaba sobre limones. Los limones de Alberto son la deuda externa. Pero elevados a la décima potencia.


El cambio climático, los efectos de la pandemia en la integración, la estabilidad latinoamericana la regulación de la inteligencia artificial, el 5G, el nuevo orden mundial, entre muchos otros, son los temas que debaten los líderes internacionales. Pero para Argentina parecería haber un solo tema en agenda: La deuda.


En este bello cuento de hadas, el kirchnerismo bueno y desendeudador serial llegará a salvarnos, como en 2005

No es casual que el Ministro de Economía haya sido presentado en sociedad a fines de 2019 como un especialista en la temática. Otra consecuencia de la política exterior para la tribuna. La deuda es fácil para hacer campaña ya que plantea dos enemigos fáciles de identificar: "Macri" y "Los buitres". En este bello cuento de hadas, el kirchnerismo bueno y desendeudador serial llegará a salvarnos, como en 2005.


Esto es, sobre todo, un desperdicio de oportunidades en cuanto a la relación con el mundo. Reunirse con John Kerry, o con Emmanuel Macron para hablar de la deuda es casi una pérdida de tiempo. Para pedir que el Fondo apruebe una sobretasa basta con mandar a un subsecretario en clase turista.



Desinteligencia estratégica


Por último, no podemos dejar de mencionar el poco feliz comunicado de la Cancillería argentina ante el agravamiento del conflicto Palestino-Israelí. La desinteligencia de la semana del Canciller.


Como si Argentina no tuviera suficiente con sus propios problemas internos, se da el lujo de lanzar un comunicado poco estratégico sobre un conflicto donde a nadie le importa demasiado nuestra posición.



La escueta comunicación de la Cancillería da a entender un conflicto entre partes iguales, pasando por alto que de un lado hay un Estado soberano con profundos lazos con nuestro país, y del otro el brazo armado de un grupo islamista que inclusive le disputa poder a la Autoridad Nacional Palestina.


Aclarando y oscureciendo al mismo tiempo con una falacia de autoridad, el Presidente se excusó con que esa era "la posición de la ONU"

Aclarando y oscureciendo al mismo tiempo con una falacia de autoridad, el Presidente se excusó con que esa era "la posición de la ONU" sobre el tema. La ONU, en tanto organismo internacional, no tiene ni deja de tener una posición, sino que responde a los intereses y a las posiciones de los Estados poderosos que la componen. En este caso, no se están poniendo demasiado de acuerdo que digamos.


El mundo complejo, desordenado e incierto del siglo XXI demanda una mirada estratégica, largoplacista, e idónea. Las tres brillan por su ausencia.


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